El gol de Terry and nothing else

Una imagen que dice todo y a la vez nada. Lamentablemente, poco podemos destacar de un Chelsea – Manchester United donde el principal hecho que resaltó por sobre el resto –dejando de lado el gol, claro está- fue nuevamente la muestra del pésimo arbitraje inglés ante la agresión del joven Evans al marfileño Drogba. El fútbol, la precisión, el arte y los goles no se hicieron presentes sin importar el espectacular ambiente vivido en Stamford Bridge, con 22 protagonistas de lujo dentro. Respeto máximo del líder ante su escolta hasta rozar limites extremos y poco aceptables. Nuevamente, un equipo rojo con las armas necesarias para poder ganar un partido vital, dejó pasar su gran chance de subirse a la cima, situación que aprovechó con creces un Chelsea resultadita que hoy en día puede alardear de ser el puntero solitario de esta Premier.

Decididamente el cotejo de hoy sorprendió a propios y extraños. Los blues, casi invencibles en su campo de batalla, se desentendieron del dominio y la posesión del balón para otorgarle el rol protagónico a un equipo de Ferguson que siempre plantea los partidos de máxima exigencia a su manera. Rooney como única referencia, Anderson en el puesto que mejor le sienta sumado a una defensa que de por si generaba muchas dudas, con Brown y Evans como dupla central. Y pasó lo inesperado. El United con el balón pero sin las ideas, el Chelsea contrarrestando con limitaciones preocupantes para un equipo de nivel Top. Estaba más que claro que dependiendo de las proyecciones de Ivanovic, los remates de fuera de un Anelka alejado del área –su habitar natural-, un Drogba fagocitado y un Lampard muy retrasado este Chelsea jamás podría abrir el marcador a través de una jugada colectiva.

Un Ballack poco participativo y un Deco con sus lagunas habituales tampoco colaboraron en mucho. Giggs prefirió siempre adornar la jugada a rematarla, Valencia corrió pero demasiado y Wayne hizo de pivote aunque sin compañía. ¡Que partido más atípico! Se esperaba un duelo igualado, cerrado, sin situaciones de cara a los porteros, pero difícil era creer lo que finalmente acabó sucediendo. Sería como esperar que una filarmónica polaca desafinara durante todo un concierto, una auténtica locura. Por fortuna, no todas fueron pálidas. Destacadísima actuación de Wes Brown y su excelente marcaje ante la temible presencia del ‘11’ blue, lastima que no podamos decir lo mismo de su compañero de zaga.

La aparición de Evans fue una grata sorpresa. La temporada pasada, Ferguson encontró a un reemplazante joven y de garantías para la intachable dupla Ferdinand. Esta tarde, lejos estuvo el bueno de Jonny de ser el nuevo Rio. Inseguro, nervioso y endeble, pecados de juventud que pueden ser perdonados. Eso si, en dos momentos claves lo vimos equivocarse de forma grosera. Su al patada estilo Jackie Chan y su cruce con Carvalho en una jugada en la mitad del campo dejaron en claro que aún está bastante verde. Que es un proyecto de futbolista muy interesante, nadie lo duda. Pero no puede permitirse semejantes fallos en un encuentro de este calibre. Decir que continuó en la cancha por que en Inglaterra aplican un reglamento que sólo ellos consideran adecuado y justo…

Las considerables bajas –Ferdinand, Nani, Park, Berbatov- sumado al conservadurismo del entrenador escocés privaron al conjunto Red Devil de un empate merecido. El único equipo que hasta ahora no había recibido goles de pelota parada en todo el campeonato sufrió la pegada de Lampard y la cabeza de Terry. Simplemente eso, una jugada aislada, una distracción y un gol que definió el pleito. El respeto mutuo fue excesivo, la cautela acabó jugándole una mala pasada al enfrentamiento. El Chelsea es el líder absoluto y esa es la única conclusión que aparece tras 90 minutos donde el espectáculo brilló por su ausencia.


Posted: 2009-11-08 20:52:11

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